Un calcetín limpio puede ayudarte a quitar el polvo de las lamas de una persiana al adaptarse a la mano. El truco consiste en pasar el tejido suavemente, sin tirar de las piezas ni de los cordones. Está pensado para polvo superficial, no para resolver cualquier mancha o reparar lamas deterioradas.
Prepara la persiana y el tejido
Consulta los cuidados del material y utiliza un calcetín suave, limpio y sin elementos que puedan engancharse. Uno que ya no uses para vestir también debe estar lavado; no se trata de trasladar otra suciedad a la persiana.
Coloca las lamas en una posición que permita acceder sin forzarlas. Trabaja desde un apoyo estable y solo en zonas a tu alcance. Si una pieza está suelta o el mecanismo no funciona bien, resuelve ese problema antes de tirar de él para limpiar.
Pasa el calcetín sin doblar las lamas
- Cubre la mano con el calcetín y empieza por las lamas superiores accesibles.
- Sujeta cada lama con suavidad mientras pasas el tejido, sin hacer presión que la curve.
- Gira o cambia la parte del calcetín cuando se ensucie. Utiliza otro si ya no recoge bien el polvo.
- Revisa la otra cara ajustando la posición con el mando de la persiana, sin tirar de los cordones por un punto distinto del previsto.
Recoge después el polvo que haya caído al alféizar o al suelo. No sacudas el calcetín sobre las lamas ya terminadas.
Si quedan manchas, comprueba el cuidado del material
No añadas agua, vinagre, detergente o abrillantador por intuición. Plástico, madera, metal y revestimientos pueden tener instrucciones diferentes. Si se admite limpieza húmeda, sigue el método y el secado indicados por el fabricante; la fotografía no permite identificar con certeza el material.
Si las lamas se deforman, se desprenden o presentan roturas, la limpieza no las repara. Detente antes de insistir con más fuerza. Para el resto de superficies, consulta la rutina para quitar el polvo de los muebles.

