El cuerpo humano parece venir sin manual de instrucciones. Por eso, cada cierto tiempo aparecen en Internet trucos que prometen destapar la nariz, detener una hemorragia, aliviar un dolor de muelas o mejorar la memoria en cuestión de segundos.
Algunos tienen una explicación razonable. Otros solo producen una sensación pasajera y varios carecen de respaldo. Sin embargo, hay uno de esta lista que merece especial atención: lejos de ayudarte a permanecer más tiempo bajo el agua, podría hacer que pierdas el conocimiento sin sentir antes la necesidad de respirar.
A continuación revisamos 13 trucos del cuerpo muy populares que encontramos en Facebook para descubrir cuáles pueden servir, cuáles conviene tomar con cautela y cuáles deberías evitar.
Esta información es orientativa y no sustituye la evaluación de un profesional de la salud. Los síntomas intensos, persistentes o acompañados de dificultad para respirar, desmayo o dolor en el pecho requieren atención médica.
1. Presionar el entrecejo y el paladar para destapar la nariz
Veredicto: no hay pruebas sólidas de que funcione.
El truco consiste en empujar el paladar con la lengua mientras se presiona el entrecejo. Según la explicación viral, este movimiento haría vibrar un hueso del cráneo y permitiría que las secreciones comenzaran a circular.
Aunque algunas personas sienten un alivio momentáneo, no está demostrado que esta maniobra drene los senos paranasales o elimine la inflamación que causa la congestión. La presión puede cambiar brevemente la percepción de la nariz tapada, pero no soluciona su origen.
Una opción más segura es utilizar un espray de solución salina. Los lavados nasales con agua salada ayudan a retirar moco espeso, polvo y alérgenos. Si la congestión dura varias semanas, aparece fiebre alta o sientes un dolor facial intenso, conviene consultar.
2. Rascarse el oído para aliviar la picazón de garganta
Veredicto: es más una curiosidad que un remedio.
El oído y la garganta comparten algunas conexiones nerviosas. De hecho, estimular el conducto auditivo puede provocar tos en ciertas personas debido a un reflejo relacionado con el nervio vago. Sin embargo, eso no significa que rascar la oreja elimine la causa de la picazón.
Además, introducir uñas, hisopos u otros objetos en el oído puede empujar la cera hacia dentro o lastimar el conducto. Para una irritación leve resulta más sensato beber agua, hacer gárgaras con agua tibia y sal o usar una pastilla para la garganta.
Si la picazón aparece junto con hinchazón de labios o lengua, urticaria o dificultad para respirar, podría tratarse de una reacción alérgica y requiere ayuda inmediata.
3. Frotar hielo en la mano para calmar el dolor de muelas
Veredicto: podría distraer del dolor, pero no cura el problema.
Aplicar hielo en la zona en forma de “V” situada entre el pulgar y el índice puede generar un estímulo frío intenso que compita temporalmente con otras señales de dolor. Sin embargo, no es correcto asegurar que este método reduce cualquier dolor dental “hasta un 50 %”.
Un dolor de muelas puede deberse a una caries profunda, inflamación, una pieza fracturada o una infección. El frío en la mano no resuelve ninguna de esas causas. Si necesitas alivio mientras consigues atención, puedes colocar una compresa fría sobre la parte exterior de la mejilla. Los analgésicos de venta libre también pueden ayudar cuando son adecuados para la persona y se utilizan siguiendo sus indicaciones.
La Asociación Dental Americana recuerda que cualquier alivio casero debe considerarse temporal y no reemplaza el tratamiento dental.
4. Dormir sobre el lado izquierdo para reducir la acidez
Veredicto: sí puede ayudar.
Este es uno de los trucos de la lista con mayor respaldo. Al acostarte sobre el lado izquierdo, la posición del estómago con respecto al esófago dificulta que su contenido ascienda. Una revisión de estudios encontró que esta postura puede reducir el reflujo nocturno y mejorar algunos síntomas.
No se trata de una “trampa perfecta”, pero la anatomía y la gravedad juegan a favor. También puede ser útil evitar comidas abundantes durante las dos o tres horas anteriores a acostarte y elevar ligeramente la parte superior de la cama.
Si la acidez es frecuente, dificulta tragar o aparece acompañada de pérdida de peso, vómitos o dolor en el pecho, no conviene limitarse a cambiar de postura.
5. Inclinar la cabeza hacia atrás durante un sangrado nasal
Veredicto: incorrecto. Hay que inclinarse hacia adelante.
Echar la cabeza hacia atrás hace que la sangre baje hacia la garganta, donde puede ser tragada o provocar tos y náuseas. La manera recomendada de actuar es sentarte, inclinarte ligeramente hacia adelante y apretar con los dedos la parte blanda de la nariz, justo por encima de las fosas nasales.
Hay que presionar ambos lados durante 10 o 15 minutos sin soltar para comprobar a cada momento. Mientras tanto, respira por la boca y escupe la sangre que llegue a ella. Estas son las indicaciones habituales de primeros auxilios para una hemorragia nasal.
Busca asistencia si el sangrado es muy abundante, comenzó después de un golpe importante, dificulta la respiración o no se detiene después de unos 20 minutos de presión continua.
6. Exhalar al apoyar el pie izquierdo para evitar el flato
Veredicto: no es una fórmula garantizada.
El llamado flato es ese dolor punzante que aparece en un costado mientras corres. Aunque muchas personas lo llaman “dolor de bazo”, su causa exacta todavía no está completamente aclarada y no siempre se origina en ese órgano.
La idea de que exhalar al apoyar el pie derecho presiona el hígado es demasiado simple. Coordinar la respiración con los pasos puede ayudarte a mantener un ritmo, pero no existe una regla universal que obligue a exhalar siempre con el pie izquierdo.
Cuando aparezca el dolor, disminuye la velocidad, respira lenta y profundamente y presiona suavemente la zona afectada. Calentar antes de correr, mejorar la postura y evitar comidas abundantes poco antes del ejercicio también puede reducir su aparición.
7. Pegar la lengua al paladar contra el “cerebro congelado”
Veredicto: puede ayudar, aunque normalmente se pasa solo.
El “cerebro congelado” aparece cuando algo muy frío entra rápidamente en contacto con el paladar. Los vasos sanguíneos y nervios de la zona reaccionan al cambio brusco de temperatura y el dolor se percibe en la frente.
Dejar de comer o beber el alimento frío y presionar la lengua contra el paladar puede calentarlo más rápido. También puedes beber un poco de agua a temperatura normal. No obstante, este dolor suele desaparecer por sí solo en pocos segundos o minutos y no necesita un tratamiento específico.
La mejor prevención es sencilla: consumir los alimentos helados más despacio.
8. Girar la cabeza para despertar una mano dormida
Veredicto: mover la extremidad suele funcionar; girar el cuello no siempre.
Una mano, un brazo o una pierna generalmente se “duermen” porque una postura mantuvo presión sobre un nervio. Al cambiar de posición, esa presión disminuye y la sensibilidad regresa poco a poco.
Lo más útil es liberar la extremidad, moverla con suavidad y esperar. Girar la cabeza solo tendría algún efecto si el hormigueo estuviera relacionado específicamente con un nervio del cuello, algo que no ocurre en todos los casos.
Si el entumecimiento aparece con frecuencia, dura demasiado o se acompaña de debilidad, dolor, dificultad para hablar o caída de un lado de la cara, necesita evaluación urgente.
9. Soplar contra el pulgar para calmar los nervios
Veredicto: no es el método más adecuado para la ansiedad.
Soplar con la boca cerrada y sin permitir que el aire salga se parece a la maniobra de Valsalva. Esta técnica puede modificar temporalmente la presión dentro del pecho y la frecuencia cardíaca. Los profesionales utilizan maniobras vagales en casos concretos de taquicardia, pero deben enseñar al paciente cuándo y cómo realizarlas.
Para un momento de ansiedad es más seguro respirar suavemente: inhala por la nariz contando hasta cinco y exhala por la boca durante otros cinco segundos. Repite el ejercicio durante varios minutos sin forzar el aire. Esta forma de respiración lenta para el estrés puede ayudarte a recuperar un ritmo más tranquilo.
No confundas una sensación de ansiedad con un diagnóstico. Como orientación general, puedes conocer los valores normales de salud, como la presión, el pulso, la glucosa y la temperatura, pero una cifra aislada siempre debe interpretarse dentro de su contexto.
10. Presionar una quemadura pequeña con los dedos
Veredicto: no lo hagas.
Aunque los dedos estén limpios, presionar una quemadura no devuelve la piel a su temperatura normal ni evita las ampollas. Tampoco se debe aplicar hielo directamente, ya que el frío extremo puede aumentar el daño en el tejido.
La recomendación correcta es colocar la zona bajo agua corriente fresca o templada durante 20 minutos. Retira anillos, pulseras o ropa cercana antes de que aparezca inflamación, pero no intentes despegar nada adherido a la piel. Después, cubre la quemadura de manera floja con un apósito limpio que no suelte fibras.
Las indicaciones de primeros auxilios para quemaduras también aconsejan evitar mantequilla, aceite, dentífrico, cremas caseras y hielo. Las quemaduras grandes, profundas, químicas, eléctricas o situadas en la cara, manos, genitales o articulaciones deben ser examinadas por un profesional.
11. Tensar el cuerpo y aguantar la respiración para descansar la vista
Veredicto: es un mito.
Cerrar los ojos durante unos segundos puede proporcionar una pausa, pero tensar todo el cuerpo y contener la respiración no “reinicia” la visión. Incluso podría causar mareo o aumentar la sensación de tensión.
Para aliviar la fatiga visual es preferible aplicar la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mira durante al menos 20 segundos un objeto que se encuentre a unos seis metros de distancia. También recuerda parpadear, colocar la pantalla aproximadamente a la distancia de un brazo y evitar reflejos molestos.
La Academia Americana de Oftalmología señala que parpadear con frecuencia ayuda a evitar que la superficie del ojo se seque. Una pérdida repentina de visión, destellos nuevos o dolor ocular intenso no deben atribuirse simplemente al uso de pantallas.
12. Estudiar antes de dormir para recordar mejor
Veredicto: tiene sentido, pero no hace milagros.
El sueño participa en la consolidación de los recuerdos. Durante la noche, el cerebro estabiliza y organiza parte de la información aprendida durante el día. Por eso, repasar un tema antes de acostarte puede resultar útil.
Sin embargo, leer algo una sola vez y dormir no garantiza que lo recuerdes. Funciona mejor si primero intentas recuperar la información sin mirar, explicarla con tus propias palabras y repasarla en diferentes días.
Dormir poco para estudiar durante más horas suele ser contraproducente. Puedes consultar cuántas horas debes dormir según tu edad y organizar el estudio sin sacrificar el descanso que el cerebro necesita.
13. Hiperventilar antes de sumergirse para aguantar más
Veredicto: es peligroso y nunca debes intentarlo.
Hacer varias respiraciones rápidas y profundas antes de meterte bajo el agua reduce el dióxido de carbono en la sangre. Esto retrasa la sensación urgente de respirar, pero no aumenta de manera importante la cantidad de oxígeno disponible.
El resultado puede ser fatal: el oxígeno baja hasta un nivel que provoca pérdida de conocimiento antes de que la persona sienta que necesita salir a respirar. Este fenómeno se conoce como desmayo hipóxico o pérdida de conocimiento en aguas poco profundas.
Las recomendaciones de seguridad para la apnea son claras: no hiperventiles antes de sumergirte y nunca practiques apnea solo, ni siquiera en una piscina. Para hacerlo de manera responsable se necesita formación específica y la vigilancia directa de un compañero capacitado.
El verdadero manual del cuerpo empieza por distinguir un truco de una emergencia
Los mejores consejos de salud no prometen resultados mágicos. Suelen ser acciones simples: enfriar una quemadura con agua, presionar correctamente la nariz, cambiar de postura, descansar la vista o respirar lentamente.
También ayuda conocer los 18 parámetros de salud que todos deberíamos controlar y entender que valores como la presión arterial normal según la edad sirven como orientación, pero no reemplazan una consulta.
Antes de compartir un supuesto truco del cuerpo, hazte tres preguntas: ¿tiene una explicación razonable?, ¿podría retrasar un tratamiento necesario? y ¿existe algún riesgo al probarlo? Esa pequeña comprobación puede ser mucho más útil que cualquier “manual secreto” de Internet.

